¿POR QUÉ HACERSE LA PRUEBA?

Decidir de manera autónoma e informada realizarse la prueba de detección del VIH tiene muchas ventajas, entre ellas destaca que:

• Contribuye a evitar la transmisión. El saber si se tiene o no el virus, permite realizar intervenciones que disminuyan el riesgo de transmitir la infección a otras personas o de reinfectarse. Se llama re-infección a la infección con virus de una familia distinta o con virus mutado que es resistente al tratamiento—las dos formas de re-infección están asociadas con una progresión rápida de la enfermedad.

• Favorece la atención médica oportuna. En caso de que el resultado sea positivo, permite que la persona sea canalizada a un Centro de Atención Especializada, independiente de su régimen de aseguramiento, se cuenta con los mismos derechos, donde se realizará la prueba confirmatoria, en dado caso se evaluará su tratamiento y todas las intervenciones que garanticen una atención de calidad.

• Ayuda a restablecer sus condiciones físicas y psicológicas. En los casos de un resultado positivo le permitirá integrarse a un programa para recibir atención médica y psicológica adecuada, que permitan incorporar plenamente a la persona a su medio social, familiar y productivo.

• Promueve la sensibilización. Realizarnos la prueba nos da la oportunidad para tomar conciencia de los comportamientos de riesgo para adquirir el VIH y otras infecciones transmisibles sexualmente; y en el caso de un resultado negativo, representa un momento muy oportuno para saber qué podemos hacer para permanecer en esta condición.

• Favorece la comunicación. Puede promover entre las parejas la importancia de conocer su estado de salud respecto del VIH y recibir asesoría preventiva tanto de manera individual como en pareja, recuerde que la prueba es un derecho como también el derecho a recibir información, una asesoría previa y posterior a la toma de la muestra y a un acompañamiento de parte de su aseguradora, que facilite la adherencia al tratamiento y un nuevo estilo de vida.

• Contribuye a disminuir la discriminación. Comprender que el VIH lo puede adquirir cualquier persona sin importar la edad, el sexo, la condición social, la orientación sexual y cualquier otra característica personal, disminuye los mitos y las falsas ideas alrededor del VIH y fomenta la solidaridad hacia las personas con VIH o con el sida.

Los beneficios de hacerse la prueba son importantes pero hay que prepararse adecuadamente. Es importante que pensemos cómo reaccionaríamos a una prueba, identificar a alguien de confianza con quien podríamos hablar, cómo manejaríamos el diagnóstico con nuestra familia, en el trabajo y en otros espacios importantes de nuestra vida.

¿Quiénes deben hacerse la prueba?

Tomando en cuenta que la transmisión del VIH depende de prácticas y comportamientos y no de las características e identidades de las personas, resulta fundamental que se realicen la prueba de detección del VIH todas aquellas personas que han tenido alguna práctica de riesgo, específicamente tener relaciones sexuales sin protección (sin usar condón). Otro comportamiento de riesgo importante es compartir jeringas. Para identificar si hemos tenido prácticas de riesgo es muy importante que las personas seamos sinceras con nosotras y nosotros mismos. Esto significa que debemos de pensar y reconocer si hemos experimentado situaciones, comportamientos y prácticas de riesgo.

Muchas personas tememos solicitar servicios relacionados con el VIH por el miedo a la discriminación de nuestras familias y de la comunidad en general. Recordemos que los servicios de asesoría y pruebas de detección deben preservar siempre las necesidades de confidencialidad de las personas. En algunos casos, hay personas que prefieren la presencia de algún acompañante como su pareja, algún familiar o amigo/a. Esta confidencialidad compartida es muy válida, apropiada y a menudo resulta beneficiosa porque puede disminuir la ansiedad de estar solo o sola.




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